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Criar y Amar

 

Criar y Amar

Criar y amar, el portal de la crianza con respeto.

Parto respetado, lactancia, sueño infantil, educación, disciplina positiva.

Basamos nuestra filosofía en el "attachment parenting" o crianza con apego.

¿Qué es la crianza con apego?

 

Cómo se desarrolla el niño a través del juego
Sábado 20 de Octubre de 2007 17:49
Índice de artículos
Cómo se desarrolla el niño a través del juego
Desarrollo del niño através del juego II
Todas las páginas
Ya en los últimos años hemos visto soplar sobre las estructuras caducas un viento fresco que trae nuevas e inesperadas libertades al mundo.

En los EE.UU. se siente en cada rincón el clamor de "más libertad" para la educación. Incluso en el silencioso mundo de la educación preescolar se siente el aire de cambio.

Los niños sanos quieren jugar a todas horas y aprenden muchísimo del juego. Sin embargo, en los años setenta y ochenta, prestigiosos educadores se convencieron de que el juego era una pérdida de tiempo. Los niños debían aprender a leer y hacerlo lo más pronto posible. No había tiempo para jugar.

La consecuencia de la situación nos llegó una noche después de haber impartido una conferencia sobre el juego. Se me acercaron dos maestras de preescolar de escuelas estatales y me dijeron: "Estamos de acuerdo contigo sobre la importancia del juego". Además, me explicaron que en su zona, cada minuto del programa de preescolar, de cuatro a seis años y medio, estaba legislado: debían leer durante veinte minutos, escribir veinte minutos, veinte minutos para matemáticas, etc. No había tiempo en el horario para jugar. "¿Sabes? -me dijo una de la maestras, asegurándose de que nadie la estaba escuchando-, yo infrinjo la ley todos los días, dejando jugar a mis niños durante quince minutos". Ya alucinaba. ¿Qué país es este que hace leyes contra el juego infantil?

El juego domina la vida de mis pequeños. Un niño sano quiere jugar desde la mañana hasta la noche. Su juego emana desde lo más profundo de su ser y le permite mantener de forma fluida su fuerza vital, que es tan necesaria para el crecimiento exuberante que está desarrollando. Si un niño pierde el interés por jugar es casi siempre una señal indicativa de que está enfermo.

No permitir jugar a los niños es como ponerlos en un estado enfermizo. Justamente esto es lo que ha estado sucediendo en las dos últimas décadas a los preescolares estatales de Estados Unidos y Canadá. Cuando visité programes de "Head Start" (para niños marginados) y hogares de infancia durante estos años, me harté de ver salas llenas de materiales didácticos y ordenadores, pero ni un sólo juguete. En un intento frenético por preparar a los niños para leer lo más pronto posible, se había exterminado el espíritu propio de la infancia.

Hoy en día, muchos educadores se han dado cuenta de que este método ha sido un desastre para los niños. El trabajo académico concentrado en los primeros años produce niños que a los nueve o diez años ya están hartos de la escuela. No quieren saber nada de los libros, ni de sus maestros, y no muestran ningún tipo de interés en aprender. Como estudiantes de primaria, muchos ni siquiera son capaces de pensar. Pueden responder preguntas de verdadero o falso, o responder preguntas de opción múltiple, pero no pueden formular respuestas a preguntas descriptivas. Como se dijo en una primera plana del diario "USA Today" (13-9-89): "Embutir de conocimientos a los niños de Parvulario traerá como consecuencia que los niños acaben hartos de la escuela cuando lleguen a primaria."

En una época en la que precisamente lo que se necesita es saber pensar de una manera más creativa para poder encontrar soluciones a problemas complejos, se deja de lado esta habilidad de pensar, cuestión que se convierte así en motivo de gran preocupación. La doctora Jane Healy, en su libro Endangered minds (Mentes en peligro) ha estudiado investigaciones actuales sobre el cerebro y su desarrollo en el niño. Ella sostiene que un trabajo académico prematuro y ver la televisión son los dos factores principales que contribuyen al deterioro del pensamiento en los estudiantes norteamericanos.

En los años noventa, el juego se está redescubriendo de nuevo, al menos un poquito. Algunos educadores están trabajando sobre nuevos métodos en la educación preescolar y algunos de estos métodos han devuelto el juego al Parvulario. A pesar de ello, la mayoría de los educadores siguen convencidos de que han de aleccionar a los niños, si es que tienen que aprender algo. Todavía no se han dado cuenta de que el aprendizaje consciente en los años preescolares interfiere con el estado de ensueño que se necesita para jugar. El nuevo método que se está desarrollando en la educación preescolar es enseñar jugando y no a través de fichas y de libros didácticos como se hacía antes. Sin embargo, todavía hay que hacer énfasis en la enseñanza, porque la mayoría de los educadores modernos aún no han observado que los niños aprenden con el juego creativo que ellos mismos llevan a cabo.

Es sorprendente la poca investigación que se ha hecho en los EE.UU. comparando a niños que aprenden a través de métodos académicos con los que aprenden a través del juego. Un estudio hecho en Alemania comparó a 1000 niños que habían jugado en el Parvulario con el mismo número de niños que habían trabajado materias académicas. En cuarto de Primaria, los que habían jugado estaban significativamente más desarrollados que los que habían estudiado académicamente. Los aventajaban en desarrollo físico, socio-emocional e intelectual. El resultado fue tan contundente, que los alemanes que habían defendido la tesis de preescolares académicos volvieron a las que enfatizaban la importancia del juego. (Der Spiegel, nº 20, 1977, pp. 89-90).

Investigaciones actuales que favorecen el juego llegan de Sara Smilansky, una profesora israelita que trabaja en EE.UU . y en Israel. Smilansky ha demostrado que "los niños que juegan bien en situaciones sociales creativas, muestran avances significativos en muchas áreas cognoscitivas y socio-emotivas, incluyendo el desarrollo del lenguaje, la competencia intelectual, curiosidad, creatividad e imaginación. Los niños que han jugado suficientemente pueden mantener mejor la atención y tienen mayor habilidad para concentrarse; son menos agresivos y se portan mejor con sus compañeros; muestran mayor empatía, pueden ver con más facilidad el punto de vista de los otros y tienen más habilidad para saber con antelación las preferencias y los deseos de los demás. En general, los que juegan están desarrollados emocional y socialmente."

Esta lista impresionante de atributos confirma el punto de vista de la educación Waldorf, donde el juego en los años preescolares es una semilla esencial que dará su fruto toda la vida. Debemos proteger y promover el juego en los niños tanto como podamos, para que lleguen a tener pensamientos creativos y vitalizados. No podemos, como adultos, ponernos como modelo en el juego, ya que hemos perdido la habilidad que tiene el niño para jugar. Los más pequeños tienen dos únicas capacidades esenciales para el juego correcto: una es la habilidad de aprender el mundo por imitación y otra es la capacidad de usar la imaginación o la fantasía para hacer suyo el mundo.

Fuera de los círculos Waldorf, casi nunca se oye decir que el niño aprenda pro imitación. Una amiga mía una vez me dijo que había criado a sus primeros tres hijos sin haber oído nunca hablar de la imitación como manera de aprender. Incluso siendo maestra de Educación Preescolar y habiendo enseñado a niños pequeños, jamás había observado que los niños imitasen. Ella siempre había pensado que un niño sólo puede aprender algo si alguien le "enseña". Cuando nació su cuarto hijo, ya se había encontrado con la educación Waldorf y la idea de la imitación. Era como si una venda le hubiera caído de los ojos. Se sorprendía de todo lo que su hijo aprendía a través de la imitación. Descubrió que no había que "enseñarle" nada a su hijo. Sólo había que ser una madre activa y cariñosa, y dejar que la imitación del ejemplo hiciera el resto.

 



 

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