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Página 1 de 2 "Durante los primeros seis meses de vida, el bebé tiene los rudimentos de un lenguaje de amor. Es el lenguaje del abrazo, de la mirada, de la sonrisa, de las comunicaciones de placer y molestia.
Este es el vocabulario amoroso antes de que se pueda hablar de amor. Dieciocho años más tarde, cuando se enamora por vez primera, cortejará a su pareja a través del lenguaje de los ojos, de la sonrisa, de la expresión de su amor y el goce del abrazo. En estas declaraciones de amor usará frases como "Cuando por primera vez nos abrazamos" y, naturalmente, creerá que recién ha inventado esta canción de amor. América Mues. El lenguaje rudimentario del amor en el bebé es innato. Está ahí, programado, pero debe ser despertado por su madre. Las manifestaciones de amor que la madre tiene para con su bebé deben ser iniciadas lo antes posible, desde el momento mismo en que nace. Las necesidades físicas y las emocionales están íntimamente ligadas y el bebé se guía por el patrón del placer. La necesidad del bebé de recibir atención amorosa por parte de sus padres tiene un origen biológico. A tal punto biológico que si se atienden solamente sus necesidades físicas, aún de manera impecable, el bebé puede llegar a morir. Pero es biológico también, porque la mera supervivencia no hace a nadie un ser humano completo. El lactante necesita la estimulación del amor a través de los sentidos: tacto, vista, oído, (y esto sólo se puede lograr si lo amamantamos y al hacerlo le hablamos, si al dormirlo le cantamos, si al cambiarlo nos acercamos a él a una distancia en la que pueda distinguirnos bien para sonreírle, si al bañarlo lo acariciamos y le damos masajito, si reímos y jugamos con él). "Después del nacimiento la madre y el niño son todavía una unidad psicológica y una estrecha relación entre ellos es tan importante para el desarrollo, como lo fue la más primitiva conexión con el feto; pero nuestra cultura ha perjudicado insidiosamente la naturaleza instintiva de la mujer y la ha cegado frente a uno de los derechos más naturales: el de enseñar a amar, amándolo a su vez, durante el período de su infancia desvalida. La madre debe tener la certeza de que su cariño es biológicamente necesario para el desarrollo del bebé." Margaret Ribble. Tres circunstancias afectan básicamente la manera como se inicie la relación afectivamente la madre con su bebé y que comienza mucho antes del nacimiento: 1° Durante el embarazo.- Aún antes de conocerlo, la embarazada se imagina y fantasea con el hijo por nacer. El nacimiento obliga a la madre a comparar entre el bebé real que ha nacido y el de sus sueños, fantasías y expectativas. Si la realidad y las expectativas son congruentes, el apego o vínculo afectivo se inicia muy pronto después del nacimiento. Si en cambio, realidad y expectativas son diferentes, la madre primero tiene que resolver la pérdida de sus fantasías y expectativas.
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