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Criar y Amar

 

Criar y Amar

Criar y amar, el portal de la crianza con respeto.

Parto respetado, lactancia, sueño infantil, educación, disciplina positiva.

Basamos nuestra filosofía en el "attachment parenting" o crianza con apego.

¿Qué es la crianza con apego?

 

¿Qué pasa a los dos años?
Miércoles 06 de Septiembre de 2006 17:51
Índice de artículos
¿Qué pasa a los dos años?
Los dos años II
Los dos años III
Los dos años IV
Los dos años V
Todas las páginas

ImageLa Prevención Infantil responde a un enfoque biopsicosocial de la salud, y abarca desde el momento de la concepción hasta aproximadamente los 6 o 7 años de vida, época de constitución global del carácter. Este período reviste gran importancia, especialmente por dos razones:

 

- Por un lado hemos de tener en cuenta que ningún otro animal nace tan inmaduro como el ser humano (no puede desplazarse por si mismo, ni alimentarse sin ayuda, ...), de hecho desde diferentes disciplinas se le considera, prácticamente durante todo el primer año de vida, como un feto extra-útero. Esto supone, además de un prolongado tiempo de dependencia natural para garantizar su salud futura a nivel físico, psíquico y emocional, una gran vulnerabilidad de esta primera época de la vida, que se divide en dos periodos críticos: Periodo Crítico Biofísico y Periodo Crítico Psíquico.

 

- Por otro lado muchas son las investigaciones en diferentes campos (medicina, sicología, sociología, antropología, ...) que nos proporcionan datos acerca de la gran influencia que este periodo inicial tiene de cara a la salud futura de cada individuo en particular (a nivel físico, emocional y psíquico), y de la sociedad de la que forma parte en general.

 

Hemos dicho que en la formación del carácter diferenciamos dos períodos: Período Crítico Biofísico y Período Crítico Psíquico. Precisamente el límite entre ambos períodos lo marcan los dos años. La razón de ello tiene que ver con nuestro cerebro y sus tres estructuras cerebrales:

 

El cerebro humano se divide en CEREBRO REPTILIANO, CEREBRO MAMíFERO y NEOCORTEX

 

 

Reptiliano: Primitivo, heredado de los primeros reptiles y peces. Centro del cerebro. Responsable del conjunto de los mecanismos estereotipados de supervivencia (alimentación, cópula, lucha y huída). Sede del instinto.
 

Mamífero: Sistema límbico. Responsable de la afectividad y la memoria
 

     Neocortex: Corteza cerebral. Responsable del pensamiento abstracto y del lenguaje

 

La vida de los bebés es regida por las dos primeras estructuras cerebrales, ya que el proceso de mielinización, que pone en conexión las neuronas, no finaliza hasta aproximadamente los dos años de edad. Esto quiere decir que hasta ese momento el neocortex no comienza su funcionamiento, y lo hace poco a poco. Esta evolución se hace patente con la aparición del lenguaje (pensamiento y lenguaje están estrechamente relacionados). Por lo tanto tampoco hasta esa edad podemos hablar de defensas psíquicas (y estas harán su aparición paulatinamente), y todo cuando ocurra al bebé durante el Periodo Crítico Biofísico influirá directamente a nivel físico, es decir, en su propio cuerpo. Se trata entonces de un periodo de máxima vulnerabilidad.

 

Durante el Periodo Crítico Psíquico, desde los dos años a los seis, los acontecimientos de importancia irán conformando su carácter.


La puesta en funcionamiento del neocortex a lo largo del periodo crítico psíquico posibilita la adquisición progresiva de nuevas destrezas y capacidades (lenguaje, constancia objetal, …). producirse cuando el niño está maduro para ejercerlo sin presiones. Para controlar los esfínteres es importante tener conciencia, que exista un funcionamiento del neocortex (2 años). También supone un nivel mínimo de maduración y desarrollo de los sistemas muscular y nervioso, además de un deseo de colaborar en lo que de él solicita el grupo social. Ha de hacerse cuando expresan el deseo de ser mayores. Si no se dan estas condiciones se logra “un adiestramiento, una domesticación pasiva” Este entrenamiento se lleva a cabo generalmente, antes de los dos años (es preferible esperar unos tres meses a partir de esa edad), cuando el esfínter no está aun lo suficientemente maduro para ello. Así, unas veces por miedo al castigo, y otras para lograr la aceptación que tanto necesitan, los niños se ven obligados a contraer las nalgas y el suelo pélvico para lograr la contención, pagando un alto precio por ello. Es una situación que genera a su vez mucha rabia, ya que las necesidades infantiles y el ritmo de maduración propio de cada niño no son aquí tenidos en cuenta, siendo sustituída la autorregulación por la adaptación al medio.

 



 

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